abr 092014
 

Hachiman, conocido como el dios de la guerra o dios de los guerreros es sin embargo un dios de origen incierto ya que no aparece en las fuentes clásicas de la mitología japonesa, ni en el Kojiki, ni en el Nihonshoki. Se cree que su origen es el emperador Ojín, hijo de la emperatriz Jingo, que fue deificado después de su muerte con el nombre de Hachiman.
Mitología Japonesa - Hachiman Budista
Su animal simbólico es una paloma blanca, símbolo de la guerra en la cultura japonesa. Debido a su popularidad era un dios adorado también por pescadores y granjeros en busca del favor en sus cosechas y en sus capturas.

Uno de los rituales que se realizaban en su honor era la celebración de la mayoría de edad de los jóvenes, en alguno de los templos dedicados a Hachiman.

Leyendas de Hachiman

Las joyas de la Marea

Según cuenta la leyenda la madre del príncipe Ojí, Jingo, viendo que su hijo se había convertido en un joven sensato e inteligente decidió entregarle las joyas de la Marea que le habían permitido guiar a su flota hasta Corea y conquistarla, destruyendo a todo su ejército y su flota. Embarcaron pues en un barco de guerra y estando en medio del mar convocaron al rey Dragón que acudió a la llamada. La emperatriz Jingo le solicitó las joyas de la Marea para su hijo Ojí y el rey Dragón accedió haciendo aparecer una concha con las joyas reluciendo en su interior, después de lo cual pronunció un discurso y desapareció en las profundidades del mar.

El ogro de Oyeyama

Numerosas historias nos hablan de demonios que habitaban en el monte Oye. En una ocasión el rey de los ogros Shutendoji, raptó a la hija de Kimitake con la intención de devorarla al igual que hacían con los otros niños y niñas de las aldeas cercanas.

Alarmado, el emperador, decidió acabar con los demonios y ogros del monte Oye y para ello envió al guerrero Raiko.

Antes de partir, Raiko escogió a cinco de sus compañeros para explicarles que debían enfrentarse al rey de los orcos con sutileza para conseguir su objetivo. Los guerreros fueron a rezar a los templos de Hachiman, dios de la guerra, al templo del dios Gongen y al templo de Kannon diosa de la misericordia.

El camino fue largo y lleno de obstáculos pero cuando los guerreros empezaban a decaer se les aparecieron tres ancianos que no eran otros que los tres dioses a los que habían rezado antes de partir y les obsequiaron con una botella de Shimben-Kidoku-Shu, un sake mágico venenoso para los orcos pero estimulante para los humanos. Continuaron su camino y se presentaron ante el rey ogro como monjes peregrinos y este los invitó al banquete que tendría lugar en su palacio por la noche. Raiko aprovechó la ocasión para verter sake en la copa del rey que después de beber varios sorbos quedó profundamente dormido.

Otra vez se les aparecieron los tres ancianos para advertir a Raiko que debía cortar la cabeza del ogro al que habían atado de manos y pies para que no pudiera escapar, y así fue como, con la ayuda de Hachiman y los otros dos dioses, Raiko pudo liberar a la princesa y acabar con todos los oni y ogros del Monte Oye.

La leyenda de Yoritomo y las palomas

El gran héroe Yoritomo, en una batalla desigual, fue derrotado por Oba Kage-chika y se vio forzado a huir hacia un pequeño bosque cercano. Allí encontró un árbol hueco en el que esconderse. Oba Kage-chika, convencido de que se ocultaba en el bosque, envió a su primo Oba Kagetoki en su busca mientras él y sus hombres rodeaban el bosque para que no pudiera escapar. Oba Kagetorio encontró a Yoritomo en su escondite del árbol pero les unía una antigua amistad así que regresó y le dijo a su primo que Yoritomo había huido.

Desconfiado con la respuesta de su primo Oba Kage-chika decidió comprobarlo por él mismo y se adentró con Oba Kagetoki en el bosque. A punto estuvo de descubrir a Yoritomo cuando encontró el árbol hueco pero su primo se adelantó y le advirtió, -Aquí es imposible que se esconda nadie, ¿no ves la tela de araña que cubre la entrada? Nadie podría haberse escondido aquí sin romperla.-

Oba Kage-chika, sin embargo decidió tantear el hueco del árbol con su arco. Justo cuando estaba a punto de descubrir a Yoritomo, dos palomas salieron del escondite lo que acabó por convencer a Oba Kage-chika que su enemigo realmente había conseguido escapar. Según cuenta la leyenda esa dos palomas eran el mismísimo dios Hachiman que intervino para salvar a Yoritomo, quién años después ordenó levantar varios templos en su honor.

Hachiman en Guerra de Mitos

Mitología Japonesa - Hachiman en Guerra de Mitos
Hachiman, una carta con las claves Dios, Guerrero y Fuego con F5, PM9 y coste 8.

Su habilidad, que puede jugarse en fase de enfrentamiento permite destruir a un mortal enemigo destruyendo a uno propio. Esto puede resultar bastante útil si jugamos contra mazos rápidos basados en muchos personajes menores ya que nos permite eliminar a guerreros del rival sacrificando mortales que podemos jugar a coste 0 como Midori, Pitia o Groa, invocadoras con F0 de las que podemos prescindir en la batalla.

Por otro lado las claves Dios y Guerrero, unas de las más usadas hasta la fecha, nos permiten beneficiarnos de eventos específicos como Uphellaa para guerreros. Además, en el caso concreto de Hachiman, podemos equiparlo con Katan de Hachiman con un coste 2P y que le da +3F y +1PM con lo que conseguimos un personaje de F8, PM10 por un coste de 10.

En el análisis de Hachiman en El Refugio del Atlante podrás encontrar más información sobre este dios y algunas combinaciones interesantes para incluirlo en tu mazo de batalla.

De momento aquí van algunos mazos donde puedes verlo en acción.

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Fuentes

Libros Consultados
Mitología del mundoAutor: Roy Willis Editorial: Blume
Mitos Y Leyendas De JaponAutor:F. Hadland Davis Editorial:Satori
Mitología Autor:Janet Parker Editorial:RBA
Japanese Mythology A to ZAutor:Jeremy Roberts

Enlaces
Guerra de Mitos el juego de Cartas
El Refugio del Atlante, exprimiendo las cartas del juego
Kojiki, registro de cosas antiguas

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Aven

Historiador y Aventurero de día, Mago y Guerrero de noche siempre me ha gustado combinar la afilada hoja de mi espada con una bola de fuego o una tormenta de rayos.
Son... argumentos contundentes.

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