Oct 132014
 
 13 Octubre, 2014  Publicado por a las 11:11  Añadir comentarios
Survival Zombie: Lost Archives son una serie de posts ficticios basados en los Real Games de WRG y las Survivals Zombies organizadas por todo el territorio español.
Cornelius Tamphels, es el encargado de investigar cada nuevo brote y su misión es descubrir porque, cuando y dónde tendrá lugar el siguiente.
Si quieres participar te recomiendo que consultes la página oficial. www.survivalzombie.es dónde encontrarás, todas las fechas y lugares de las siguientes infecciones.

 

Después del fracaso con el doctor Vladimir Pérez en Collado Villalba el Z que había capturado la resistencia se había convertido en un problema. Sin científico para hacer pruebas de laboratorio era absurdo tener a un Z y más absurdo aún tener un laboratorio.

Las alternativas estaban claras, o conseguían pronto un científico o se deshacían del Z. A ninguno de los recién llegados les hacía gracia dormir tan cerca de uno de ellos. ¿Y si el maldito virus de La Corporación se transmitía por el aire? No había ningún caso documentado pero tampoco había ningún caso documentado de apocalipsis zombie así que ese argumento no tranquilizaba a nadie.

Pero el principal problema de la resistencia, de cualquier resistencia era su estructura interna. Nadie estaba al mando de nada, al menos no el tiempo suficiente para conseguir marcar un objetivo lo suficientemente ambicioso. Nadie coordinaba a los cientos de personas que cada día se unían a alguno de los grupos para luchar contra militares, mercenarios, zombies… para proteger sus hogares y a sus familias de una muerte horrible.

Survival Zombie - Z en la calle

Olías del Rey, Collado Villalba, Chera… La Corporación ya no podía seguir escondiendo las pruebas con el virus más tiempo. Pese a controlar a los principales medios de comunicación y tener comprado al gobierno cada vez más voces se alzaban contra esas actividades. Nadie quería a un zombie caminando por su barrio, nadie quería oír hablar de militares, científicos, ni riesgos biológicos. Estaban cansados y lo único que querían era volver a sus casas y disfrutar de alguna película de serie B donde los buenos siempre ganan. Pero la realidad era mucho más dura y ahora tenían que enfrentarse a ella.

La solución eran los complejos de WRG, libres de zombies, libres de preocupaciones, con vigilancia las 24 horas el día…todo por un módico precio.

Esta nueva campaña de desinformación hacía hincapié en los peores temores de las familias, sus seres queridos, su seguridad. A pocos días para la inauguración de un nuevo complejo las plazas estaban ya completamente agotadas. Como siempre los ricos eran los únicos beneficiados, la escasez de plazas había disparado el precio de las reservas por encima de los 3000 diegodolares al día, algo que muy pocos podían permitirse.

Pero todo eso no era más que una cortina de humo, otra manera de conseguir dinero fácil mientras seguían con las pruebas. Ese lugar seguro, tranquilo, donde poder llevar una vida normal no existía. Ninguna de las pruebas de laboratorio había conseguido los resultados esperados y esto solo era una maniobra mas de distracción. Una manera más de enfrentar a la población y desviar la atención de lo que cada vez ocurría con mayor frecuencia, nuevos brotes, uno tras otro.

Cada semana La Corporación sorteaba una plaza para los menos afortunados, su control sobre las masas y sus técnicas de evasión y distracción eran realmente buenas. La gente se peleaba por esa plaza, la inseguridad se había adueñado de las calles y grupos cada vez más numerosos se concentraban en el perímetro del complejo. La seguridad privada no solo abatía a los zombies que siguiendo el olor de carne fresca se acercaban al complejo. Por las noches civiles y zombies eran eliminados sistemáticamente. Nadie se acercaba, nadie hacia preguntas.

Pero él había estado allí, lo había visto con sus propios ojos antes de que ese maldito Z acabara con su hermana. Los pilló desprevenidos cuando volvían del mercado. Nunca olvidaría ese sonido desgarrador, ese olor repentino a carne podrida a escasos centímetros de su cara. Ese monstruo apareció desde el callejón y sin tiempo para reaccionar se abalanzó sobre el brazo de su hermana. Los alaridos de dolor, los gritos agonizantes destrozaban sus tímpanos. Mordisco tras mordisco el Z seguía arrancándole la vida a su pequeña hermanita y ella solo podía gritar.

Reaccionó demasiado tarde. Con un adoquín empezó a golpear al Z en la cabeza, con furia, con una rabia incontenida que liberaba con cada nuevo golpe. La sangre salpicaba su camisa, el suelo, pero su hermana no paraba de gritar, ya era demasiado tarde para ella.

Siguió golpeando con rabia esa masa de carne putrefacta sin vida, golpe tras golpe en un movimiento que parecía no tener fin. Le dolían las manos, el brazo, todo el cuerpo, pero seguía allí golpeando sin pensar en lo que estaba haciendo. Luego apareció el segundo Z, del mismo callejón, buscando su ración.

Toda la gente corría presa del pánico, la escena del primer Z devorando a Marta había provocado una estampida mortal.

¿Por qué salían los Z’s de ese callejón tan cerca del mercado y a plena luz del día?

Entonces los vio, vio como los mercenarios del complejo los soltaban uno tras otro. Había un Seat familiar negro y del maletero estaban sacando al tercer Z. Ya nadie estaba a salvo en las calles.


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Aven

Historiador y Aventurero de día, Mago y Guerrero de noche siempre me ha gustado combinar la afilada hoja de mi espada con una bola de fuego o una tormenta de rayos.
Son... argumentos contundentes.

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