Dic 212015
 
 21 Diciembre, 2015  Publicado por a las 11:11  Añadir comentarios

9 – Ariel.

─¿Se puede saber por qué no me has hecho caso? ─tiene cara de enfadado─ ¡Te ordené que te mantuvieses lejos de aquí! ─aprieta un botón de la lanza y esta se encoje hasta tomar el tamaño de un puñal y se lo cuelga del cinturón─ ¿Es qué ni desmemoriado vas a hacerme caso, Nael?
Relatos de Fantasía - Esfera Armilar
─¿Eso quiere decir que nos conocemos? ─la respuesta es obvia, pero prefiero escucharlo de su boca.
─¡Joder! ¡Claro que nos conocemos! Y si te he ordenado que te mantuvieses lejos de aquí era para protegerte ─sus ojos se alzan hacia el centro de control, como intentando evitar mirarme─. Desde que te atacaron he estado patrullando la zona…

─Pero… ¿por qué querrías protegerme? Eres… ─dudo un poco antes de decirle que es un ángel de la muerte porque suena un poco despectivo.
─Sí, lo sé… Soy un cuervo y ya se sabe que los cuervos como yo y las palomitas como tú no nos llevamos bien. ¿Cierto? ─¿Palomitas? ¿Es así como nos llaman los cuervos? Ariel sonríe de medio lado y rebusca en uno de los bolsillos de su pantalón─. Supongo que puedo intentar hacer que recuerdes algo, supongo que con tus recuerdos serás menos difícil de matar.

¿Con mis recuerdos? Lo miro extrañado porque no sé a que se refiere, pero veo como saca la esfera luminosa que tenía en las manos cuando lo descubrí en casa.
─¿Qué es eso?
─Parte de tus recuerdos… ─Ariel suspira─ No sé hasta donde recordarás, pero creo que menos es nada.
─¿A qué te refieres?
─Cierra los ojos y lo entenderás todo.

Durante unos segundos dudo en si debo o no debo cerrar los ojos. Es posible que quiera asestarme el golpe de gracia mientas estoy con la guardia baja.
─Confía en mi ─me dice, como si acabase de leerme el pensamiento.
Y cierro lentamente los ojos. De repente la oscuridad se vuelve luz, tan intensa que he de cerrar los ojos con más fuerza, pero aún así la luz no se desvanece. Cuando los abro ya no estoy en Paraíso. Estoy tumbado en una cama amplia y mullida, protegida con doseles de seda. A mi lado hay una mujer, sentada en el butacón de madera oscura, forrado con terciopelo rojo. La escucho rezar:
»Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo…

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Simón Bellido Fernández

Yo antes era como vosotros, un hombre “responsable”, con mi trabajo, mis obligaciones, mis aficiones… Hasta que encontré la puerta que me llevó hacia allí.
Y empezó mi nuevo trabajo, dar forma a aquel mundo salvaje. Dibujé, diseñé, escribí y moldeé, todo para volver Árilan un mundo mejor…

Recientemente ha publicado con 2.0 Books Tenebris, la primera parte de la saga El Círculo de Hefesto

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