Dic 072015
 
 7 Diciembre, 2015  Publicado por a las 11:11  Añadir comentarios

7- Babel

Vuelvo hacia casa, pero en el camino tengo una brillante idea, aunque a medida que la voy madurando no la encuentro tan buena. Él me dijo que no me quería ver cerca de Babel… Entonces es posible que él esté por allí para cerciorarse de que no me acerco. Me doy cuenta de que estoy barajando únicamente suposiciones, pero algo me dice que no me voy a equivocar.
Relatos de Fantasía - Torre de Babel
Así pues me encamino hacia ese sitio que se llama Babel y me sorprendo sabiendo hacia donde he de ir. ¿Estoy empezando a recordar cosas? Quizá el conjuro del renegado esté empezando a desvanecerse, y siento un poco de miedo por si descubro que yo soy el renegado.
Ando durante media hora, o eso me parece. Dudo que recorramos cada día ese trayecto a pie, algo que me aterra todavía más, porque eso quiere decir que lo hacemos en la tartana infernal de Baliel.

Al poco tiempo, me encuentro ante el imponente monumento llamado Babel.
Es una torre, y no me sorprende. Al parecer la imaginación en Paraíso está infravalorada, como la decoración de interiores.

─¿En serio? ¿Otra torre que se llama Babel?
Está construida con piedra de color marrón claro, aunque parece ser una única roca que se eleva hacia el cielo aproximadamente unos quince metros de altura y cuatro o cinco de diámetro. Puedo ver como en la cúspide se ensancha, formando una plataforma más grande que el tronco de la torre. La decoración es paupérrima; no tiene grabados, ni volutas, ni ningún tipo de motivos angelicales en sus paredes, aunque claro allí estamos todos tan ocupados que dudo que tengamos tiempo para admirar el arte. Supongo que es por eso que el mundo de los humanos nos tiene tan fascinado; ellos tienen lo que nosotros no: gusto.

La torre está rodeada de andamios de brillante metal, aunque la mayoría están ya a medio desmontar. Parece que las obras han terminado.
─Aquello de allí arriba tiene que ser la cámara de control…
El lugar donde Baliel y yo trabajamos.

Husmeo por los alrededores en busca de Ariel. En cuanto empiece a notar que mi corazón se acongoja sabré que está cerca, pero tras cuatro vueltas ─tal vez sean seis o incluso más, porque he perdido la cuenta─ decido sentarme a descansar, porque no hay ni rastro del ángel de negras alas y las mías empiezan a saludarme con ese incisivo dolor.
Me alejo unos pocos metros de la torre y algo llama mi atención. Escucho un gruñido en un callejón cercano a la torre. Me acerco, puede ser que se trate de Ariel…
Y lo que veo me hiela la sangre…

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Simón Bellido Fernández

Yo antes era como vosotros, un hombre “responsable”, con mi trabajo, mis obligaciones, mis aficiones… Hasta que encontré la puerta que me llevó hacia allí.
Y empezó mi nuevo trabajo, dar forma a aquel mundo salvaje. Dibujé, diseñé, escribí y moldeé, todo para volver Árilan un mundo mejor…

Recientemente ha publicado con 2.0 Books Tenebris, la primera parte de la saga El Círculo de Hefesto

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